Universidad de Salamanca

15 04 2010

Su origen -como todas las antiguas- fueron las Escuelas catedralicias, cuya existencia puede rastrearse ya en 1130, cuando su maestrescuela asistió a un concilio en Carrión. El primer documento oficial es del rey Alfonso IX de León, en el que concede la categoría de Estudio General a esas Escuelas, debido a la calidad de sus enseñanzas y data del año 1218 fecha que se considera como nacimiento del Studii salmantini (ver VIII Centenario de la Universidad de Salamanca). Este título de Estudio General manifiesta la diversidad de las enseñanzas impartidas, su característica no privada (abierta a todos) y la validez de sus títulos. En estos años hay once cátedras especializadas en: Derecho canónico, Civil, Medicina, Lógica, Gramática y Música. De esta forma el rey pretendía que sus súbditos no fueran al reino de Castilla a estudiar en la Estudio de Palencia, al que Alfonso VIII de Castilla había dado este título en 1208.

Al reunirse el Reino de León en la corona de Fernando III de Castilla, mientras que el Estudio Salmanticense ganaba fama, el Estudio palentino fue perdiendo importancia, por lo que desapareció.

Bajo el reinado de Alfonso X se transformó de Estudio General en Universidad, dándole el rey sus primeras ordenanzas, dotando sus primeras cátedras estables, como la de música, y creando el cargo de bibliotecario, siendo la primera universidad de Europa que toma este nombre y que contaba con biblioteca pública. Además de los reyes, diversos papas favorecieron a la universidad: Alejandro IV confirmó la Universidad en una bula de 1255.

La institución tardó dos siglos en contar con edificios propios donde impartir la docencia. Hasta ese momento, las clases se impartían en el claustro de la Catedral Vieja, en casas alquiladas al cabildo y en la iglesia de San Benito. El primer edificio propiamente universitario fue el Colegio Mayor de San Bartolomé (por lo que era conocido como el Colegio Viejo), fundado por el obispo Diego de Anaya Maldonado, en 1401. El cardenal aragonés Pedro de Luna, que luego sería el Antipapa Benedicto XIII, gran protector de la institución, impulsó la compra de los primeros solares y la construcción del Hospital del Estudio (actual rectorado), las Escuelas Menores y las Escuelas Mayores (conocido a veces como edificio histórico de la universidad) a partir del año 1411 año en que promovió sus primeras constituciones que fueron sustituidas en 1422 por las de Martín V.

Además de en las Escuelas, las enseñanzas se impartían en los Colegios Mayores y Menores o en conventos de las órdenes religiosas. En la España del Siglo de Oro sólo había seis Colegios Mayores: los cuatro de Salamanca: el de San Bartolomé, el de Oviedo, el de Cuenca y el de Santiago, a los que se añadían el de Santa Cruz en Valladolid y el de San Ildefonso en Alcalá. Salamanca contaba además con un sinnúmero de colegios menores y otros centros universitarios de diverso tipo.

El claustro de esta Universidad discutió sobre la viabilidad del proyecto de Cristóbal Colón y las consecuencias que traían sus afirmaciones. Una vez descubierta América, se discutió sobre el derecho de los indígenas a ser reconocidos con plenitud de derechos, algo revolucionario para la época; se analizaron los procesos económicos por primera vez, se desarrolló la ciencia del Derecho y fue un foco humanista, periodo en el que convivieron algunos de sus miembros más brillantes y que se conoció como la escuela de Salamanca. Los integrantes de la Escuela renovaron la teología, sentaron las bases del derecho de gentes moderno, del derecho internacional y de la ciencia económica moderna y participaron activamente en el Concilio de Trento. Matemáticos de esta Escuela estudiaron la reforma del calendario, por encargo del papa Gregorio XIII, y propusieron la solución que se implantó posteriormente. Hacia 1580, llegaban a Salamanca 6.500 estudiantes nuevos cada año, de entre los que se nutría la administración de la monarquía hispánica para hacer funcionar su Estado. (Curiosamente, se tiene la idea de que es un época tenebrosa y retrógada en la historia de España, cuando florecía la ciencia de este modo, sin hablar de las Bellas Artes; la existencia de algunos personajes deplorables parece ser lo más importante de la época.) También tuvo en esa época las que probablemente fueron las primeras alumnas universitarias del mundo: Beatriz Galindo y Lucía de Medrano y ésta, incluso fue la primera mujer que dio clases en la Universidad.

En el siglo XVII se produjo una decadencia, debida principalmente a que los Colegios Mayores pasaron a estar en manos de los hijos de la nobleza, olvidando su origen de enseñar a jóvenes valiosos pobres. Un título por Salamanca o haber sido Colegial, era llave para obtener cargos importantes en la Administración.

Sin embargo, ya en el siglo XVIII, aunque ha tendido a olvidarse, la Universidad de Salamanca constituyó uno de los principales focos de la Ilustración española. En torno a Ramón de Salas y Cortés —profesor de filosofía moral y jurídica— y al ilustre poeta Meléndez Valdés se congregaron personajes notables como el matemático y filósofo Miguel Martel, el bibliotecario de la universidad, traductor, sistematizador y difusor del pensamiento de Jeremy Bentham, Toribio Núñez Sessé, el matemático Juan Justo García o los poetas y políticos Juan Nicasio Gallego y Manuel José Quintana. Muchos de los estudiantes, profesores e intelectuales vinculados a este círculo ilustrado desempeñaron, como por ejemplo Diego Muñoz Torrero, un papel fundamental en las Cortes de Cádiz, la elaboración de la primera constitución española, esto es, la Constitución de 1812 llamada La Pepa, el desarrollo del liberalismo y el pensamiento progresista en España y la introducción de las entonces incipientes ciencias sociales. No fueron ajenos a este renacer los prelados de Salamanca, como Bertrán o Tavira (éste, además catedrático de la Universidad), ambos de ideas ilustradas.

El reinado de Fernando VII de España y la restauración del absolutismo, tras el breve trienio liberal de 1820 a 1823, condujo a la frustración de este renovador y prolongado movimiento intelectual.

Durante la invasión francesa (1808–1813) muchos de los Colegios salmantinos resultaron destruidos (no hubo propiamente una batalla en la ciudad de Salamanca, pero los franceses utilizaron la piedra de los edificios para construir defensas) y las bibliotecas fueron expoliadas de sus mejores fondos. Los libros se recuperaron entre el equipaje del rey José tras la batalla de Vitoria (1813), y una parte de los fondos fueron regalados por Fernando VII a Lord Wellington, como agradecimiento, y otra pasó a formar parte de la Biblioteca del Palacio Real. Estos últimos fueron recuperados para la Biblioteca de la Universidad en 1954.

En 1953 la Universidad celebra el VII Centenario del edicto de Alfonso X que le dio el título de Universidad, la primera de Europa que lo ostentó oficialmente, época que coincide con un renacimiento de la misma con un grupo de profesores notables, entre los que se cuentan el rector, Tovar y Ramos Loscertales, Galán, Arce, Zamora Vicente, Nogareda, Maluquer, Ruipérez, Artola, Cuesta, Granjel, García Blanco y muchos otros.

En 1986 la Universidad de Salamanca, junto con la de Coimbra, recibió el Premio Príncipe de Asturias de cooperación internacional.


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